La música sonó de nuevo, llenando con sus notas la suntuosa habitación, sus pasos y atuendo combinaban perfectamente mientras se desplazaba junto a su pareja en la enorme sala tapizada de espejos, al ritmo de una hermosa y antigua canción. Risas, aplausos, brindis, todos celebraron el hermoso baile, entonces un ruido fuerte aplacó los sonidos y la hermosa sala perdió toda su luz; miró a su pareja que sonreía callada y lo miraba fijamente ajena a lo que sucedía, mientras sonidos extraños bajaban del techo, como arena golpeando una pequeña caja.