Alejandro Ortiz
ALEJANDRO ORTIZ
La Dama
Fecha de publicación: 12/05/2023

Hoy la volví a ver, una chica muy bonita con un enorme perro. La primera vez pensé que era un espejismo o algo así, mi imaginación solitaria inventando imágenes gratas y esperanzadoras en este desierto de muerte. No creí que la volvería a encontrar, ya que es muy difícil moverse por la ciudad. La busqué durante varios días y había perdido toda esperanza. Incluso pensé en ir al edificio y probar suerte, después de todo, tengo recursos, seguro que me harán un espacio... Pero volví a verla y evité hacer algo que no quería. La gente es peligrosa en estos días y, aunque parezcan decentes, no sé si vale la pena el riesgo.

A sólo dos días de cumplir doscientos desde que comenzó la edad de los condenados, el día de los muertos, la gran plaga, este último me gusta más, todavía me estremezco al recordar todo lo que pasó en el principio del fin, cuando esta peste nos tomó por sorpresa, un día que duró casi una semana porque fue el tiempo que estuve sin dormir, comenzó con gran estruendo de disparos, colisiones de carros, gritos, incendios, la gente se defendía como podía, formando grupos, rescatando a los heridos, buscando y cuidando de los suyos, otros escapaban, corrían, se encerraban y escondían, era tarde, ya estábamos perdidos, fue una batalla perdida antes de comenzar. Se dijo de todo sobre como empezó, algunos decían que estaba en el agua, era lo que explicaba porque aparecieron tantos por todas partes casi al mismo tiempo, gente infectada, muy enferma o ya transformada de la noche a la mañana sin haber mostrado ninguna señal, otros acusaron a la magia, exigían iniciar una cacería de brujas llegado el momento, decían que el mismísimo demonio comenzaba sus mil años de terror reinando entre nosotros tal como declara el apocalipsis, persignándose antes y después de hablar, abundaban las teorías entre los supervivientes, cada una más bizarra e increíble que la otra, era la charla en torno a cada hoguera montada en algún bien escondido basurero, se murmuraba entre las sombras de escombros y refugios maltrechos, rompía todos los silencios, no se trataba de conocer el origen de esta plaga, era la necesidad imperiosa de conectar, de sentirse en la misma sintonía que el otro que a tu lado también intenta sobrevivir, de mantenerse cuerdo y lo más importante cuando hay terror, de no sentirse solo.

Un vecino muy anciano que se quedó atrás para cuidar de su esposa postrada nos dijo que era un virus que se transmitía por el aire, que nada te podía proteger y que si no eras inmune simplemente te convertirías en unos días los que queden sanos, no enfermarán más, a menos que sea por contagio directo, mejor que no te toquen Antes de dejarle me regaló una bolsa con algunos mapas, un cuchillo hermoso, caramelos y un viejo libro de supervivencia consigue azúcar, ponte una bufanda en la boca cuando tengas que dormir y abandona la ciudad a como dé lugar, será un camino difícil, una ruta llena de sangre me ordenó con severidad, después paternalmente añadió vive muchacho, sal de aquí con los ojos vidriosos no te sientas mal, nosotros ya vivimos y fuimos muy felices estreché su temblorosa pero cálida mano y le dije adiós. Si me hubiera quedado un día más como estaba en mis planes sería otro caminante vagando sin temor por las calles, vivía al otro lado de la ciudad en la zona más caliente, a una cuadra del hospital militar donde alquilaba un pequeño departamento, llevaba apenas un par de meses en la ciudad y tenía todas las ganas del mundo para triunfar. Lamenté mucho haberlo dejado atrás y no haberme acercado más a él cuando tuve tiempo, años de internet me hicieron un idiota para tratar con la gente de verdad.

No me llevó mucho tiempo encontrar esta fortaleza, una estructura de dos plantas ubicada en la cima de una pequeña colina que domina este lado de la ciudad. En la planta baja, solían tener en exposición vehículos importados y un taller bien equipado, pero ahora todo está lleno de basura, trapos sucios, latas, botellas y toda clase de desechos dejados por otros que llegaron y se fueron antes que yo. En la parte superior, están las oficinas con grandes ventanas cuyas persianas llenas de polvo me proporcionan seguridad y su amoblado zen la comodidad adecuada para los tiempos que corren, libros para leer, bueno, revistas principalmente y papel para rayar y en la cocina unas cajas de sopa instantánea de fideo y varias cajas de café, azúcar y una expendedora de cigarrillos, debo ser el tipo con más suerte del lugar. Tengo un perímetro bastante despejado, desde donde puedo verlos llegar desde lejos y tomar medidas oportunas, un edificio al costado, me permite escabullirme hacia el centro de la ciudad sin tener que caminar por la avenida ancha o exponerme en la calle, era una universidad y sus amplios pasillos permiten una clara vista y aunque no ofrecen protección tampoco me pueden rodear allí y agachado paso desapercibido. A pesar de esto, nadie ha venido, en estos lugares lo que menos hay es comida y después de los primeros diez día también dejó de haber gente caminando a plena vista. En la parte de atrás cruzando la calle hay un patio de comidas lleno de tiendas que fueron saqueadas los primeros dias, no tardé mucho en llegar aqui y no encontré nada, limpiaron a conciencia el lugar. Así llegué siguiendo la ruta por donde hubiera menos de ellos intentando darme caza, decidí quedarme en esta isla porque mientras más cerca de las salidas de la ciudad hay más de ellos, tanto los lentos como los velocistas. Antes algunos corrían casi como una persona viva y veloz, tener a esos malditos tras de ti era el fin, ahora son más lentos pero siguen siendo más rápidos que la mayoría de los muertos, aunque ya no los hay tantos como los primeros meses, al menos no he visto muchos de esos últimamente. Solo quedan de los lentos aunque todo el que este vivo seguro está más débil y estos malditos no se cansan.

La primera vez que la vi fue hace casi un mes, veintiséis días para ser exactos, una visión rápida, rápida y fugaz que creí que era mi mente jugando para sacarme de la monotonía me estoy volviendo loco fue lo que primero que pensé, pasó delante de mi refugio, sigilosa y con mucho cuidado aunque no me vio, se movía como un fantasma, no! miento, fluía como el viento, la perseguí a la distancia, no pude evitar el impulso primario de buscar a los míos, han pasado meses desde que no veo a ninguna persona tan viva y tan cerca, he visto morir a muchos lo que ha hecho que no me guste estar afuera más de lo necesario y confieso que estar encerrado me produce también pavor, así que, la seguí!, la perseguí con cautela, su pastor alemán me intimidaba mucho, no se veía agresivo pero es enorme, eso sí, me llamó mucho la atención que no ladrara, seguro está entrenado porque note que ella se detiene cuando lo hace su animal y camina en dirección donde el perro no ofrece resistencia. Aquella vez la perdí de vista porque una gran manada de zombies me cerró el paso, sentí que fueron horas para que pudiera pasar y ella ya no estaba y por un tiempo temí lo peor, así que revise el área buscando un caminante con su ropa, muchas cuadras revisadas metódicamente y por muchos días, estoy seguro que ella está bien.

Desde entonces he imaginado como me acercaría a ella, al llegar a casa me extravío por largos ratos probando ideas, estudiando cada posibilidad, explorando mentalmente los lugares donde de alguna manera siempre a mi favor, consigo conocerla por fin, evitando asustarla y causando la mejor impresión, así que, imagino que la persiguen y como la he visto moverse, sé que corre como una gacela casi sin tocar el suelo, con gracia pero enérgica, tanto que me ha costado seguirla, pero en mis fantasías imagino que la rodean, no son muy rápidos, antes lo eran más, pero son muchos y la imagino rodeada sin salida, entonces es justo ahí que entro en escena y le lanzó un par de sogas para ella y su can, o abró la puerta y la dejo cruzar en el momento preciso, también he probado otras variantes pintorescas, el caso es que así consigo una muy buena primera impresión rescatándola, salvando a mi valiente chica sin cabello, acto seguido le ofrezco agua y comida también, mientras imagino que descubro el color de sus ojos, los imagino claros, verdes, celestes, color de la miel, azabaches, la verdad es que no importa que color son, se que serán hermosos, brillantes, profundos, ¡vivos!, imaginar eso me sienta muy bien mirarme en ellos es una idea solamente aunque me anima, estar tan cerca como para hacerlo, sentir su respiración, su aliento, su aroma, hace mucho que no sentía nada más que miedo, pensar en estas cosas como un tipo obsesionado me hace mucho bien, son otros tiempos, tengo tanto que decirle Dios que bonita es, esta muy delgada pero es bonita, aunque su cabeza no tenga encima un solo pelo me detengo e inevitablemente me pregunto si tiene cáncer, seria demasiada mierda y no se lo preguntaría, no que idiota soy, ¡claro que no es cáncer! no, no me quedo con esa única y miserable pregunta y solo me respondo ¿es para ocultar que es mujer? fantaseo y no le escondo que a mi no me ha engañado, que pude ver su figura marcada por la tensión, es mi chica comando, ella camina como un fantasma, una unidad especial forjada en el crisol de este inmundo infierno, no! eso no, creerá que la he estado siguiendo, acosando es el término, ¿pero aquí? ¿aquí? ¿aquí? nunca se sabe, le diré tengo una base cerca - brigada Z local - asi le llamo yo, mi cuartel general fortificado, la última línea de defensa en esta ciudad, tengo comida, armas, de las buenas y las que te matan, licor y cigarrillos, dios mucho porno, no, eso menos aún así le mostraré los planos de la ciudad que he conseguido y los que he confeccionado, las notas sobre lugares donde hay cosas que pueden servir, se que le interesará, a mi me interesa. Si tiene un pelo o mejor dicho, si, seguro que sabe que lo mejor es salir de esta ciudad tengo un par de carritos de supermercado y una bicicleta, se donde encontrar otra, podemos escapar aunque serían más para cargar cosas que para montarlas no, no le puedo decir que yo no se manejar, qué vergüenza. Por eso practico las charlas que se un día tendremos, quisiera practicar más, digo aprender a manejar pero no tengo el espacio suficiente ni quien me enseñe y el ruido innecesario es eso, innecesario; le contaré de los inquilinos del edificio nuevo de aquí cerca, hay una pareja allí, no he visto a nadie más pero parecen decentes, los observo hace un par de semanas o algo más, no salen mucho, vi a un muchacho que seguro es esposo novio o pareja, como sea, lo vi llegando de compras, claro, primero no, mejor no le digo nada todavía, pero si le cuento después sospechará que tengo algo tramado, Ah!!!! que complicado es, en el fin del mundo aún me cuesta hablar con una mujer imaginaria.

Viví mentalmente cada uno de nuestros encuentros, en cada episodio siempre tiene un nombre distinto, pero todos me gustan, Julia, Raquel, Elena, se que me encantará cualquiera sin lugar a dudas, así que decidido al fin, salí a buscarla.

No se exactamente donde vive pero sé que edificio es, me sentía preparado para nuestro primer encuentro, tuve la sensación de que estaba más delgada, la seguí varios días y aprendí su rutina, mi corazón latía desesperadamente cada vez que reunía el valor para acercarme a ella, a tal punto que era lo único que podía escuchar, mi corazón a punto de estallar, ¡que horror! había entrado en pánico y justo cuando encontré el lugar perfecto se comienzan a mover, un sonido fuerte y la marea de muertos cambia de dirección, solo quedaba refugiarse y esperar, tuve un poco de suerte, di vueltas buscando un lugar desde donde mirarla sin llamar su atención para que no se asustara y tampoco quería ser visto por nada o nadie más, un poco lejos, no había prisa, desde allí pude ver que revolvía la basura en un callejón inmundo, estaba con mucha hambre, estoy seguro de eso porque todos sabemos que a estas alturas no hay nada comestible en ningún basurero, así que, así será, le daré comida, tengo mucha y una tienda a estrenar repleta solo para mi, bueno para nosotros. Paciencia me repito, paciencia, de aquí no se me escapa.

Esperé impaciente que dejaran de moverse y unos disparos distantes les hicieron cambiar de dirección, que ironía, aún se escuchan muchos en una ciudad donde no queda gente; su andar agonizante y su nueva ruta paralizaron mi corazón, sonó exactamente detrás de mi princesa y los malditos dieron vuelta y comenzaron a caminar a su ruta de salida, eso será un problema, ella estaba afuera en un callejón sin salida entre la basura y ahora caminaban en su dirección cerrándole el paso, salí apresuradamente para ayudarle a escapar, seguro que sabe el problema en que está.

Bajé desde mi puesto de observación, no quise gritar para no alertar a los muertos que estuvieran cerca, fui veloz, baje gradas, salté vallas y pequeños muros hasta que vi que no conseguiría llegar a tiempo hacia ella, una reja alta de metal se interponía, muy alta para subir sin ayuda en el corto tiempo que le quedaba, tampoco podía gritar ya estaban demasiado cerca de ella y solo aceleraría lo inevitable, su perra me sintió y movió la cola, sácala de ahí le dije y estoy seguro que solo ella escuchó, mientras tanto mi Dama entraba en pánico, pude ver desde el oscuro pasillo a la distancia su rostro sollozante y desesperado, su única salida cerrada, no entendía porque no trepaba hasta algún balcón hasta que me dí cuenta que intentaba salvar a su animal, con muchos afanes movió un turril que encontró entre la basura y se subió con el enorme pastor, su cuerpo demacrado y débil luchaba todavía por vivir, después, intentó alcanzar la única saliente a su alcance, estaba demasiado alta y su brazo completamente estirado no podría levantarla ni a ella sola y menos con su perro encima, no lo conseguiría, así que dejé mi mochila junto a la reja deseando que la encuentre y salí corriendo por el otro lado, una vez afuera disparé al que estaba más cerca y llamé la atención de todos en el lugar.

Aquel día corrí como un campeón, la adrenalina me invadió por completo, estaba poseído y desesperado, mi corazón no latía, vibraba como una bomba a punto de estallar y me dio una agilidad de la que jamás me creí capaz, corría para que los desgraciados me persigan y salvarle la vida Dios, haz que ella me vea grité en voz alta, no, no importa añadí entre dientes, le estoy salvando la vida, me enfoque como nunca, salí corriendo entre los muertos, me crecieron huevos! estaba completamente loco, disparé cada una de las balas con precisión absoluta, me sentí un especialista, un soldado de élite, había nacido para esto, si era mi propósito, mi razón de existir, derribe a varios saltando en sus pechos y cabezas, me deslicé entre los autos, por debajo, por encima e incluso por dentro de algunos, ubicaba con facilidad las rendijas y espacios exactos para pasar, sentí que flotaba, empujé y esquivé a más de los que pude contar, fueron interminables cuadras llenas de obstáculos, no solo muertos, barricadas, alambradas, trincheras improvisadas, una zona de guerra que en algunos puntos me proporcionó munición y armas para avanzar sin detenerme ni un segundo, hasta que llegué rápidamente no lejos de ahí a una escalera de incendio, una de las rutas de escape que esperaba no tener que utilizar, baje la escalera, subí y les corté el paso, me moví entre varios edificios cercanos, lo tenía todo preparado con algunos obstáculos pensando en que me perseguirán los más veloces, no que la horda completa estaría abajo buscándome, conocí el terror en su máxima expresión y también la alegría de escapar con vida de una muerte que hasta el momento pensé era segura, una vez fuera de peligro era cosa de mantenerse callado y esperar, el secreto aquí es que no te vean ni te escuchen.

Llegué a casa junto con la noche después de dar vueltas tratando de saber si ella había conseguido escapar, tan emocionado estaba que fumé como tren a vapor a pesar de la agitación, tomé mucha agua y me vacié un balde encima intentando refrescarme; repasé la carrera hasta el amanecer, fueron los quince o veinte minutos más gloriosos de mi vida, verla paralizada sobre un turril completamente expuesta a punto de ser devorada, no señor, no en mi guardia, salí corriendo y estoy seguro que me escuchó pero era tarde para tratar de sacarla por la puerta de fierro, era muy alta y tomaría tiempo, así que dejé mi mochila con comida y únicamente con la pistola en la mano, la vista al frente y un disparo entre ceja y ceja dí inicio a la cacería, sé que vienen por mi, ahora imagino que gritan en coro venganza puedo sentirlo y en cosa de segundos veo la marejada avanzar en mi dirección, eso es bueno ¡síganme infelices! los párpados se contraen, la vista se me cierra un poco, veo solo lo que hay en el centro de mi campo visual, lo demás se difumina, hay más claridad aunque menos área, visión de túnel le llaman, no me asusta, al contrario, me enfoca, percibo el peligro, se disipan los colores, anticipo el movimiento, veo que se abalanzan hacia mi, pero la pistola escupe su plomo certeramente y me dejan pasar, siento mi poderoso pulso acelerado, más poderoso cada vez que jalo el gatillo, el tiempo se dilata, percibo cada paso, cada gruñido, cada bala atravesándolos, cada casquillo golpeando el piso en cámara lenta, dando pequeños rebotes con glorioso estruendo, desfilan por mis ojos, manotean, se abalanzan intentando atraparme, detenerme, no soy su presa, no hoy pero ellos no lo saben, se acercan peligrosamente pero los esquivo sin problemas, a veces salto, otras me agacho, domino mi centro de equilibrio a tal punto que consigo dar un paso en media pared y salto elevándome victorioso, la emoción cada vez que los evito me impulsa, corro veloz por media calle como no lo hago desde que empezó este infierno, se agotan las balas, el tiempo vuelve a su cauce normal con el sonido del gatillo golpeando el metal, sin detenerme levanto escombros y los lanzo con precisión, tomo palos y los destrozo en cabezas que revientan y se esparcen sin demorarme o los incrusto atropellando al que se me para en frente, doy un giro mientras me agacho y con el arma como martillo golpeo sin compasión, totalmente desatado imagino que ella consigue subir y me mira desde lo alto como yo la veía mientras ruega que lo logre, que su héroe salga con vida para poderlo coronar después con un beso Dios, gracias Dios, gracias tiemblo mientras camino de un lado para el otro imitando los movimientos mientras los recuerdo, giro, me agacho, doy trancos largos y lentos que simulo son los saltos que en mi mente fueron épicos e imposibles de realizar, sobrehumanos, me detengo en poses heroicas y recuerdo movimientos que sentí terminarían mal y los estudio lentamente, me muevo contenido a punto de estallar mientras mi mente vuelve atrás, viajo en el tiempo extasiado por una victoria que aún no logro creer y que celebro con emoción y rabia contenidas, muchas emociones encontradas, miedo, alegría y euforia totales, me pongo a llorar mientras sigo recordando hasta que me desplomo sobre mi sombra que por meses ha sido mi única compañera, espero que este con vida, yo lo estoy nuevamente, gracias mi chica comando, gracias, yo estoy bien lo he logrado me pregunto y me respondo moviendo la cabeza, mi sombra asiente. Me acurruco en un rincón y duermo en paz por primera vez en mucho tiempo.

Desperté tarde aquel día, no soñé nada, hace tiempo que no dormía tanto y sin despertar sobresaltado; estoy emocionado y ansioso desde entonces, espero que este bien, volví a la tiendita y dejé abierta la puerta de atrás, tiene que verla, es su ruta; después fui por mi mochila y revisé el callejón, no encontré rastros de ella, eso es bueno y mi mochila tampoco estaba allí, así que ella está con vida y confirmarlo me anima más. Comienza a llover, en la radio dicen que será una tormenta de tres días, mientras tanto trato de enfocarme siguiendo mi rutina, me despierto y reviso mi base, la seguridad ante todo, después recojo el agua de los baldes en la terraza, todas las noches se junta un poco aunque no llueva, antes la recogía por los gatos pero ya no hay alimañas en toda la ciudad, ese can debe ser el único en kilómetros, a continuación preparo mi desayuno, abro una lata de algo y me tomo una gaseosa que tambien a veces acompaño con galletas, vivo bien no me puedo quejar, estoy vivo, extraño la tele, el internet, los bares, las chicas, mi familia y amigos, ah, también extraño el pan, lo que daría por un poco de buen pan, fresco y crujiente, he intentado hacerlo pero me salen tablas tan duras que nunca crecen o se queman, pienso que podría hornear un arma, lo peor es que tengo mucha mantequilla y toda clase de mermeladas y aderezos para comer; eso si, también tengo todas las cervezas y cigarros por los que antes tenia que pagar, encontré unas plantitas de marihuana pero no me atrevo a fumar, estaba por hacerlo pero les tengo miedo, si me aloco podría ser mi final, nunca he estado drogado, no se que pueda pasar, asi que solo las cultivo, son mis amigas, eran cinco, ahora son tres asi que son Las Tres Marías, tampoco me animo a hacer humear alguna hoja seca como incienso, me da miedo no tener miedo, ideas locas me visitan de cuando en cuando, no soy de fiar, asi que solo las cuido y guardo tras secar todas las hojitas que podo o se caen, después, subo a la terraza y reviso los edificios, los voy marcando según lo que encuentro, tengo mi sistema y un telescopio que me traje de la librería, con el que lo hago sin arriesgarme, asi encontré a la pareja que esta también cerca, los vi el día que llegaron, corrían cargados y su forma de moverse indicaba mucha prisa, no los he visto otra ves asi; creo que mi suerte cambiará, pero ahora tengo que hablar con ella, luego la presentaré al resto del barrio que no son muchos. No he conseguido encontrar a nadie más, solía mirar todo el día pero me canse de ver demonios por la calles, chicas hermosas convertidas en pedazos de carne con furia asesina, que desperdicio, también gente o partes de gente reptando, hace que uno se replantee la muerte por no mencionar a los niños, así que ahora miro una o dos horas pero lo más lejos posible tratando de buscar movimiento, una ruta despejada o algo útil, tomo nota y reviso mi base nuevamente, la revisión es cada dos horas y si a veces cada tres, y también después de ruidos medio fuertes o cercanos, escucho la radio todos los días de ocho a diez de la noche, espero que alguien diga algo, lo que sea, solo se oye estática o la radio del gobierno que repite lo mismo, siempre fueron unos inútiles, eso no ha cambiado, hasta su puto canal del clima predice tormentas por tres dias que duran solo uno o más de cuatro. Tengo un arma cargada que jamás me habría atrevido a disparar, mi instinto me decía que después de el primer disparo probablemente no conseguiría salir de esta maldita ciudad, así que las balas eran para mi. Me alegra saber lo mucho que estaba equivocado.

Un poco de paciencia, solo unos días más, con ella y su perro seguro que conseguiremos salir de este lugar y dejar de una vez por todas la Ruta de la Sangre, así le llamo yo a esta ciudad.

Fecha de publicación: 12/05/2023
Alejandro Ortiz Becerra - 2023