Un Poco De Suerte
Fecha de publicación: 15/07/2023
Bajé las escaleras, preocupado y distraído, pensando en Becca y en el tiempo que se me terminaba, preguntándome ¿cómo?, ¿cuándo?. Mi corazón latía acelerado intuyendo el final, nauseas, mareos, sudor frío, temblores repentinos, un súbito terror de que en un instante próximo comenzaría y el solo pensamiento de sentir lo que fuera que sintiese llegado el momento me deprimia, me abrumaba de terror, pánico, desesperación e ideas suicidas que dado lo que sé, no me llevaban a ninguna parte. Llegué a la planta baja y traté de calmarme apoyando mi espalda contra la pared antes de salir a la calle, agitado y tembloroso cálmate, respira, tranquilo, aquí afuera no te puedes distraer ¿no aprendiste nada ayer? me tomó un buen rato conseguir una frágil compostura y salí finalmente en busca de provisiones.
El camino no fue sencillo, ayer apenas se veía alguno por estas calles; siempre se mueven atraídos por el ruido, supongo que perciben de alguna manera las vibraciones, mientras más fuerte el ruido, mayor el bloque que jadea en pos de él; con el paso del tiempo y el final de las batallas campales los grupos de zombis se fueron haciendo más pequeños, la horda se mueve cada vez menos pero se mueve y a ido repartiendo sus unidades en cada calle, diseminadas como sensores listos para captar potenciales presas. Pero hoy su configuración es distinta, están más inquietos que de costumbre, no han parado de moverse y la cantidad de zombis por cuadra ha aumentado bastante, algo ha atraído su atención, solo espero no haber sido yo aunque para efectos prácticos da lo mismo.
Tendría que ser más cuidadoso, moverme con sigilo, mirar con atención la calle y las ventanas en busca de algún rezagado, lo que irónicamente me prepara para no ser un idiota que cree que camina por el patio de su casa como ayer mierda, ahora tengo que rogar por un día más me recrimino mentalmente mientras termino de reptar debajo de un auto, entre tanto, los grupos dispersos continuaban su sincronía mortal en la misma dirección ten cuidado, mira adelante, atrás, a los lados repetía ansioso antes y después de cada paso Uno de ellos se detuvo muy cerca mío, me quedé quieto, petrificado, fue muy rápido y quedó demasiado cerca calcule mal intentaba racionalizar para no dar paso al pavor, no debía distraerme aunque tampoco quería estar allí, debajo de un auto, escondido con el maldito zombi parado en mi ruta de escape, estaba perdido si me encontraba y se lanzaba sobre mi; es difícil calcular el tiempo que me quedé mirándolo, podía ver hasta casi su cintura, parecía alguien de mi edad con la ropa rota y manchada por lo que sea que ahora exudan sus cuerpos malolientes, con las rodillas abiertas, a tal punto que podía ver en una el mismo hueso respira lento, no te muevas, tranquilo, ya se va repetía mentalmente como siempre prácticamente poseído por el pánico, temía transpirar convencido de que mi olor me delataría, respiraba pausadamente tomando el aire a sorbos, mientras juraba que ya sabía que yo estaba allí, ¿como lo sabía? no importaba, lo sabía y esperaba el momento exacto para abalanzarse, quizás disfrutaba de la situación como un gato se deleita con el miserable ratón en sus garras, tal vez se alimentaba de mi miedo. Debió quedarse a mi lado como media hora o más que para mi fue una eternidad, tiempo suficiente para pensar en mi situación muchas veces, no solo de estar condenado sino de estar ahí, atrapado, luchando por no temblar más y los pensamientos se sucedían estoy jodido y después ¡silencio! o un cállate, se están moviendo lo único común entre cada pensamiento era que yo continuaba aterrado, pensé varias veces en abrirme paso a empujones y salir corriendo, tomar la iniciativa y agarrarlo por sorpresa, mientras me decidía unos ruidos fuertes a la distancia me devolvieron a la realidad ¿salir corriendo? ¡tarado! ¡para qué! ¡¿qué ganarías con eso?! trataba de enojarme para infundirme valor. Intenté rezar pero nunca aprendí a hacerlo dios, ayúdame repetía casi llorando.
Finalmente el cadáver se movió en dirección de ese ruido junto con sus amigos mientras imploraba, noté un ímpetu rabioso en su renovada marcha que se acrecentaba con cada nuevo estruendo en la distancia, vidrios rotos, gritos desesperados, que solo aceleraban su fin, sentí pena por aquellos por los que van, no parecía ser muy lejos. Espere quieto moviendo únicamente los ojos hasta que se perdió de mi vista junto con los que estaban cerca, salí muy lentamente, cubierto de tierra y basura mientras comenzaron los disparos, una parte de mi se sentía agradecido, lentamente me arrastré temeroso evitando hacer ruido, sentí como si el día estuviera por terminar y no eran ni las diez de la mañana, continué mi camino avanzando cauteloso, siempre con cuidado pero con paso firme, tenía que dejar las calles ya.
Llegué a la puerta de entrada y la abrí lentamente tratando de evitar que las campanas anunciaran mi llegada otra vez, el golpeteo que me había entregado a la muerte allí atrás el día anterior seguía sonando con menos intensidad pero igual de acompasado, esta vez no iría a mirar, aquí tengo todo más de lo que puedo cargar, hice una la lista mental de lo que me llevaría primero, tome todos los enlatados, las galletas y conservas que podía cargar, lo más pesado va a la mochila, mientras tanto los sonidos a la distancia de hace un rato han cesado, afino el oído para intentar escuchar mientras termino de llenar la enorme mochila, después dos bolsas grandes bien reforzadas con otras, era todo lo que pensé que podría cargar, ayer habría sido más que suficiente pero no hoy, no en la situación en que nos había puesto por torpe y descuidado, entonces vi un carrito, esos de dos ruedas para levantar cajas pesadas, oculto tras muchos paquetes de cerveza en lata, me acerque y probé suavemente sus ruedas, nuevo y a estrenar, no le sonaba casi nada ¿dónde estabas ayer suerte de mierda? pensé mientras tomaba mi botín en el mismo orden, dejé las cervezas y agregué gaseosas y más golosinas en las cajas, ahora sí que estaba cargado mientras el sonido del fondo que opresivamente me recibió no dejaba de tiritar, no le quitaba el ojo el vaivén tenebroso y sórdido que provenía de atrás, cuyo golpeteo amenazaba mi cordura ni se te ocurra pensé juicioso vuelve a casa, vuelve con Becca
Encendí un cigarrillo que fume con un placer para mi desconocido mientras miraba las vitrinas y estantes pensando cuantos viajes necesitaría para vaciar aquel lugar y después, la parte de atrás, tendría que volver armado de valor, preparado para sacar a esas criaturas de su miseria o por lo menos para deshacerme de ellas sin que llamen a los suyos, no dejar una sola miga, era la única forma de evitar que ella tuviera que arriesgarse sin motivo, no había nada de semillas, es una mini tiendita, terminé mi cigarrillo mientras hacía cuentas a ojo de buen cubero, tardaría varios dias y muchos viajes para llevarme todo lo que hay, volví a pensar que no era suficiente porque realmente no lo era, compro tiempo pero no soluciono nada, solo alargo lo inevitable, volvía la ansiedad y mi lucha por calmarme, no me quiero imaginar cómo será vivir en este infierno solo; coloqué varias bolsas sobre mi bólido, unos paquetes de cigarrillos y usando una cinta de embalaje aseguré todo para evitar que algo cayera un insignificante ruido te puede convertir en la cena pensé casi en voz alta maldita cinta, maldita como haces ruido mi corazón volvió a su lugar cuando termine de envolver todo, tomé todas mis cosas, llené mis bolsillos y salí del lugar, había comenzado a llover, de nuevo una serie de gritos desesperados e ininteligibles se escucharon a la distancia seguidos de disparos que agitaron el avispero hasta donde yo estaba esto se va a poner feo musité mientras aceleraba el paso, preocupado porque no aparecieran rezagados, al fondo de la calle los veía cruzar, afortunadamente esta calle estaba perpendicular a su ruta pero nunca se sabe, si escapan podrían terminar guiándolos hacia mi.
Miraba en todas las direcciones cada dos segundos tranquilo, ya llegas me repetía a mí mismo, recordé entonces que mi pierna no había molestado en todo el día, de hecho ni siquiera me había acordado de ella desde que salí del edificio, solo me abatía el terror de saberme un nuevo miembro de la horda, pero parece que algo salió bienun poco de suerte al fin repetí incrédulo.
Continué mi marcha con poca velocidad, estaba pesado pero era algo que podía cargar sin muchos problemas, al menos eso pensaba sin prisa pero sin pausa me animaba, correr solo si tengo que hacerlo, no me debía cansar sin motivo, con paso firme me dirigí de vuelta a casa.
Caminé unas cuadras y me detuve a descansar entre unos vehículos quedando bastante cubierto y rodeado de un olor asfixiante, el olor de la maldita ciudad. El carrito funcionaba bien pero la calle tapizada de basura y escombros me pasaron factura y me hicieron pensar que me tomaría más tiempo de lo que creía, mientras recuperaba el aliento empecé a hacer mis cuentas una semana de seis, no diez viajes.. era lo que necesitaba para vaciar la tienda, por lo menos lo que hay adelante, entonces un ruido interrumpió mis cuentas y me erizó el alma, gire la cabeza lentamente esperando que algo se me abalanzara y en el auto a medio metro a mi izquierda, una familia dentro, todos se habían volado la cabeza, los perdigones y los orificios incrustados en el metal, en el vidrio y el olor infame daban cuenta de ello, como un hito que en el lugar era inconfundible desde el día que llegamos, el olor en la zona huele a esto también pero ahora se movían, literalmente se había volado la cabeza y dentro del vehículo con el vidrio empañado como una probeta donde se cuajan engendros, virus, mutaciones y demonios, los muertos se despertaban, apreté el paso al ritmo de mi corazón, casi casi corriendo por la sorpresa, hasta que resbalé y mi carrito se fue por delante sin soltar su preciada carga dejándome caer sobre el pavimento, el ruido de mi vehículo al aterrizar hizo que me congelara sobre el suelo e instintivamente giré la cabeza hacia la izquierda donde vi algo moverse, uno de ellos estampado sobre el pavimento, quien sabe cuántas veces lo aplastaron ruedas y pisadas, parecía basura compactada, como un gato o perro atropellado, no se, era demasiado grande, negro y resecado por el sol, tenía partes que se movían como un gusano debajo de la alfombra, los atisbos de lo que fueran sus extremidades que identificaba por su posición en la mazamorra me indicaban que fueron brazos y se movían como si el asfalto caliente quisiera empezar a vivir, me incorporé sin dejar de mirar, lo que fuera su pecho y su cabeza habían decorado tétricamente el pavimento tomando casi por completo su color, como podía ser?, tomé mi carrito y sin pensar dos veces apreté el paso con dirección a casa serás uno de ellos me dije no dios mío, no quiero terminar asi clamé compungido, no mueren.
Llegue a casa en algo más de cuarenta minutos desde que dejé la tienda, la imagen atroz de los restos que se movían me acosaban, ¿cómo podría llamarlos? peor aún ¿cómo describir a Becca lo que hay afuera en nuestra situación? Nunca antes vimos nada parecido, varios meses vagando por este valle de muerte, de muerte y muertos, lejos de toda gracia, condenados por pecados cometidos por otros, nunca pero nunca vimos nada parecido, solo muertos repartidos por todas partes y cadáveres andantes, hambrientos, resecos, pútridos y mutilados de las peores maneras pero todos muertos o quietos mejor dicho, ahora me resulta dificil de explicarlo, antes estaban muertos pero solo habian los que se mueven y los que no. Miro a mi derredor antes de ingresar al edificio donde nos escondemos, intento ver si algo o alguien me ha visto, es extraño pero nunca como hoy me había sentido tan expuesto, tomo mis precauciones para asegurarme de que nadie me sigue, ingreso pero me quedo abajo, quieto, callado y atento, no se escucha nada cerca, a la distancia se oye un mugido grupal, es la horda o una parte de ella, están más cerca, quizás no pueda salir otra vez, tendre que pensarlo bien antes de salir otra vez por el día de hoy, por suerte desde arriba podemos ver sin miedo y lo mejor sin ser vistos.
Respiro hondo, estoy en el pasillo terminando de subir las provisiones a la primera planta, escucho los pasos de Becca desde que comenzó a bajar por las escaleras, y aunque lejos del peligro siento un terror profundo, como si me observaran a corta distancia, es la muerte que ronda, no puedo evitar pensarlo y me contesto en un debate cíclico e interminable no, está afuera, aquí ya hizo su trabajo pongo mi espalda contra la pared, y la siento, siento su frío abrazo, siento su presencia cernirse sobre mí, mi corazón late muy rápido, me suenan los oídos, me desespero, quiero salir corriendo, saltar desde este piso y con suerte caer de cabeza para terminar conmigo rápidamente idiota, no puedes morir horrorizado me aprieto con fuerza contra el muro, cierro los ojos y siento que aún sin moverme comienzo a caer, un mareo me abate y arroja al suelo ¡amor! ¿qué te pasa? grita Becca que llorando me abraza, quiero que me abrace, que me proteja en su seno pero temo atacarla, soy un peligro, un emisario de la muerte, un demonio, un monstruo… como ser humano se que soy todo eso aún antes de que llegara este día pienso eso mientras su calor me tranquiliza, su presencia cura mi alma, dejo de temblar, estoy transpirando, por dios, déjame en el infierno si quieres pero no me dejes volver a torturarla. Nos abrazamos, no hay mucho que decir que las palabras puedan expresar, nos amamos, es todo lo que entre nosotros hace falta.
Siento que lentamente regreso a mi cuerpo, dejo de escuchar mis latidos, oramos juntos una oración que le gusta a ella y después sube las cosas mientras me pide que descanse y yo le obedezco. Me pregunto cómo será, espero acopiar el valor para no ser un problema para ella, sé que tengo que ir lejos donde no pueda encontrarme porque no siento tener el valor necesario para acabar conmigo mismo, así que pienso en los posibles lugares donde ir para que no pueda regresar, debo evitar que me encuentre si sale de aquí, bueno, cuando salga, mientras recorro mentalmente las calles se oyen tiros que esta vez suenan mucho más cerca, demasiado, eso suena a menos de una cuadra, podemos evitar que suban los muertos, pero con los vivos es otra cosa y si escapas a tiros en esta ciudad nunca llegas solo. Me incorporo rápidamente, entro al departamento que está más cerca, dejamos una olla enorme en la cocina, solo tengo que encender todas las hornillas, como en la edad media, no van a entrar.
Becca regresa, está agitada y me dice hay gente afuera corriendo, una mujer y un niño, ellos son los que disparan ¿estás segura? si, si, solo son ellos, había uno más pero lo agarron en la esquina se le quebró la voz se lo quitaron de las manos solo atino a abrazarla y le pregunto ¿quieres que entren? no me contesta, ya habíamos hablado de esto y la respuesta aquella ocasión fue un rotundo no.
Voy a ayudarles y le pido quedarse tu no bajes no discute, trae un par de botellas de vidrio con alcohol,unos cerillos y trapos rotos que esperábamos no tener que usar, me besa dulcemente y casi susurrando me dice ten cuidado.
Al llegar a la planta baja la adrenalina recorre mis venas mientras mis sentidos se agudizan y el miedo contenido estalla. Me abraza pero no me detiene, al contrario, me empuja, la joven descarga su armapor aquí le grito contenido tratando de llamar sólo su atención, ella gira rápidamente, evalúa si dispararme vienen más, por ambos lados grita Becca desde una ventana en el 2do piso apuntado y agitando los brazos, la joven la ve y corre hacia mi mientras enciendo la botella de alcohol envuelta en trapos empapados y la arrojo sobre sus perseguidores, su mirada es fría y desconfiada, pasa por mi lado agarrando a la más pequeña, casi arrastrándola y sin detenerse pregunta ¿por donde? por el ascensor, ve por el ascensor, suban por el cable asiente mientras mira atrás una vez más con los ojos vidriosos, buscando a quien acaba de perder y corre hacia dentro.
Cierro el paso rápidamente hacia nuestra entrada con unos barriles que dejamos cerca, atravesados por fierros y palos de escoba que afilamos y pensamos que podrían detenerlos lo suficiente, para que podamos escondernos en nuestra impenetrable fortaleza, que ahora será puesta a prueba, suelen perder interés si no te ven o escuchan después de un rato, aunque ese rato pueden ser minutos o días, asi que instalo la improvisada barricada para volver dentro, están llegando muchos, demasiados.
Las encuentro aún en la planta baja, la pequeña está intentado subir mientras la mayor la empuja hacia arriba, las veo delgadas y cansadas ¿No tienes un arma? me recrimina, está aterrada como yo, pero no le contesto, lo cierto es que no quiero ser la cena pero no se lo digo vamos, sube rápido, apúrate y me coloco en posición para ayudarla a subir. mientras escucho como se acercan rápidamente, la improvisada defensa hace su parte, por lo menos con los que estaban más cerca, se clavan y quedan ensartados allí bufando, una idea interesante que vimos antes, cuando todavía vagábamos; pronto serán muchos más, apresúrate Becca ha bajado de nuevo y desde arriba les ayuda a subir, inmediatamente me cuelgo del cable de acero y subo con un terror creciendo constantemente en mi espalda, siempre lo siento en mi espalda, es una sensación fría que me hace temblar, quiero voltear pero temo que estén sobre mi y aunque cada vez estoy más arriba, siento que están a punto de atraparme y si miro pienso que los veré encima mío.
Las alcanzo en el primer piso y me pregunta de nuevo ¿no tienes un arma? esta vez le respondo tengo una, pero ya sabes lo que pasa cuando disparas esta frustrada, quiere desahogarse, desaprueba con su cabeza, mira a la niña e intenta levantarla, esta muy débil así que solo la abraza, la pequeña tiene como ocho años alguien se quedó atrás era el hijo de mi hermana - me contesta mientras abraza con fuerza a la pequeña tenía catorce años lo siento conteste mecánicamente mientras Becca le ofrece comida de nuestro renovado stock, están muy delgadas, la niña está peor, en los huesos, ambas engullen y comen casi sin respirar, se llenan la boca mientras sus ojos no dejan de llorar, son presas de impulsos primarios, están sucias, huelen muy mal, su cabello tiene partes pastosas que forman figuras surrealistas en sus cabezas, miro a la más pequeña y sus tiernos ojos me dicen que han visto demasiado horror para su edad, aunque es posible que sea demasiado horror para cualquiera, se abrazan y Becca las abraza también.
Sentí mucho alivio al verlas, mi adorada Becca no se quedará sola, estas dos han pasado por mucho y su instinto de supervivencia es fuerte, las hizo correr aún después de perder a un ser querido, con todo en contra siguieron luchando, escaparon, se metieron al lugar donde está nuestro edificio y a estas horas estarían merodeando como los otros si es que hubiera quedado algo de ellas cuando las atraparan. Es cierto que correr es un instinto primario, quedarse congelado de terror también lo es y aunque tomaron malas decisiones como disparar en la ciudad, meterse a un edificio donde casi siempre hay más de esas cosas y confiar en extraños que a estas alturas tienen casi tanta hambre como los muertos, aún así pelearon y para mi es lo que importa, dos mujeres, frágiles y a la vez muy fuertes, más de lo que podemos juzgar con solo verlas.
Mientras tanto abajo, el sonido aumenta como mi temor, una turba enorme aparece y me inquieta, parece una calle muy concurrida el día de hoy, el ruido debió escucharse hasta muy lejos, solo dios sabe desde dónde vienen atrayendo a la ciudad consigo, ahora espero que la barricada no ceda suban, voy a cerrar hasta el quinto piso por si acaso Becca nota el creciente temor en mi mirada y me dice te acercaré los muebles y sube mientras yo saco todo lo que sirva para bloquear el paso y que puedo cargar, los acomodo uno sobre otro, sillas, mesas, macetas, todo sirve. Las escucho en el piso superior arrastrando todo lo que puede ser útil facilitándome la tarea, aún así, temo que la improvisada defensa solo nos compre tiempo si deciden subir.
Será una noche muy larga.
Fecha de publicación: 15/07/2023