Alejandro Ortiz
ALEJANDRO ORTIZ
Factor Sorpresa
Fecha de publicación: 15/06/2023

Cuatro paredes tapizadas de azulejos descoloridos son testigos callados de mi castigo, pagué mis pecados estoicamente por un par de lindas tetas, por lo menos aproveché el tiempo de condena para revisar el pequeño trasto mientras mi cuerpo recreaba una batalla campal, no me tomó demasiado tiempo entender cómo funcionaba esta cosa, tenía la contraseña asi que a tomar nota, una imagen, video, animación de fondo o como se llame, de lo más impresionante me tomó por sorpresa, un video detrás de todas las cajitas, atrás del reloj y del almanaque mostrando un mar embravecido, que se repetía después de unos segundos, la imagen era poderosa, me atrapó un instante, no podía entender cómo no se cortaba para empezar otra vez en un ciclo repetitivo, el agua fluía y volvía a comenzar desde el mismo lugar tengo que admitir que hay gente muy lista dejé mi estupor maravillado y una cajita verde con numeritos rojos atrajo mi atención con su molestosa campanita, lo presioné varias veces con cuidado, tengo las manos torpes, dedos gruesos con callos, no me estoy quejando, son herramientas útiles, ideales para tareas menos académicas, entonces, se produjo la magia, muchos nombres a la izquierda y cada uno repleto de mensajes a la derecha, aquí encontré todos los malandrines que visité y otros que ahora entran en mi lista, incluso estaba el Flacoswaguen, un tabernero pelón, mamarracho y desgarbado que cuenta los peores chistes del universo en el momento exacto y trata bien a todos los seres humanos, respeto a ese muchacho y le debo un par de favores, tengo que saber se traen con el.

Después de leer la sarta de pendejadas que se escriben los hampones, desde mensajes de negocios a imágenes de gatitos tristes, pequeños cupcakes y monos ridículos, consigo información interesante y finalmente tengo un ganador. Un cirujano que trafica órganos en una de las clínicas más grandes y caras de la ciudad, mierda de negocio, según este chisme, tienen un supermercado de partes instalado con cada hospital de la ciudad, donde encuentran lo que necesitan, maldita basura, ya verá lo que es que te vendan por partes. Tomé nota en mi libreta y apague el teléfono para conservar la batería, quizás lo necesite otra vez.

Encendí un cigarrillo mientras pensaba en toda la gente metida en esto supermercado de partes instalado por toda la ciudad será un eufemismo, lo cierto es que venderían a su madre si alguien les ofreciera el monto adecuado. Magistrados, políticos, artistas y religiosos, malditos enfermos que solo quieren ganar dinero, todos metidos en el gran closet criminal de donde los debería sacar directo a una bolsa, cargarmelos y recibir un jugoso pago por mi labor, le ahorraría años a los tribunales y millones al pueblo, no recibirán el castigo que se merecen, pero sería algo, incluso podría pensar en retirarme. En fin, por ahora sacaremos a algunos, es lo que hay.

Fueron dos días con una diarrea del demonio, mi estómago no está habituado a comida tan saludable, putos vegetales, prefiero la carne, bien cocida para que no se me meta ningún parásito, no exijo mucho, una buena pieza y su guarnición reglamentaria, me dan la energía adecuada y me animan, pero ahora tengo que comer pan integral y hamburguesas de repollo y utilizar edulcorante o esas hojitas de mierda para endulzar mi café, Steve o como se llame, dios mío, me estás haciendo pagar antes de tiempo, ¿por que? ¿por un par de años más de vida?, antes nos dejabas cazar bestias enormes y salvajes solo con piedras y palos puntiagudos, bebíamos su sangre para iniciar el festín, gozábamos de salud y vivíamos al límite, ahora nos hemos reducido a chihuahuas nerviosos al borde de un infarto, chupando mamadera, esa puta fórmula de hierbas aromáticas deslactoseada o la chatarra que llamamos comida, realmente no sé si lo vale, jamás debí dejarme convencer con la chica sexy de al lado, la investigare después de que termine todo esto.

Su comida sana no debería caerme tan mal, es demasiado linda y tierna como para coquetear con un tipo rudo como yo, no me considero menos apuesto que los demás mortales, mi autoestima está donde debe estar, tengo lo que dios me dio y creo que todo está en su lugar y en su justa proporción, pero no soy delicado ni muy amable, se pedir por favor y dar las gracias, no eructo en la mesa ni me burlo de los deformes ni menos agraciados, no me gusta agregar carga a los que son más miserables que yo, trato de mantener la boca cerrada pero eso es todo, hasta ahí llega mi lado aduc… humano, no soy emotivo o romántico, ¿mataría por ella? ¡definitivamente! pero no declamo poemas ni llevo flores, tampoco soportaría una charla con una familia pedorra que trata de hacerte sentir basura mientras ellos se hinchan como la puta espuma, no es que me moleste lo que piensa gente que no me importa, pero no es algo a lo que le dedicaría tiempo ni sería el puerquito de nadie, un - vete a la mierda - o un buen golpe replantea las ideas de cualquier idiota que cree que todos están obligados a escucharlo, tienen toda la libertad de expresar sus putas ideas lejos de mi, si no quieren experimentar lo difícil e incómodo que es expresarse con un puño bien colocado en la boca… demonios, lo admito, soy torpe y violento, no se que le atrae de mi y no puedo negar que me gusta, quizás sea algo más animal, tal vez mi naturaleza salvaje y mi magnetismo primitivo, ¡ja!, de eso tengo mucho pero ni yo mismo me lo creo.

Luego de luchar con mis demonios internos físicamente hablando no me siento del todo bien pero creo que ya pasó lo peor, ya no tengo el lanzallamas en el trasero, virgen santísima, creo que hasta perdí peso, seré gracioso, tendrán que conformarse con mi versión light.

Volví a mi polvorín personal después de un par de años, encontré mi pequeño arsenal con una delgada capa de polvo, bastantes arañas y sorprendentemente muchos buenos recuerdos. Un par de escopetas, mis dos pistolas con cargadores modificados, un martillo de acero alemán al que saludo Víctor y me responde Santana ya no hacen las cosas como antes, unas granadas para acelerar los trámites y mucha munición.

Todo hombre que se respete debería tener un arsenal en casa, los derechos fundamentales no descansan en protestas de mierda de eunucos chillando como cerdos para que les dejen vivir, rogando por las migajas de mierda que les dan por quemar su única vida, todo lo que vale a costado sangre de muchos y estas generaciones de mariquitas han olvidado todo lo que le deben a la gente que dijo ¡basta! y buscaba problemas para solucionar la vida de todos, no estas piltrafas humanas y debiluchos mentales que buscan áreas seguras para que nadie les diga que son personas y no plantas; sus más grandes logros son que amigo se escriba con e y casarse con un puto árbol.

Suelo pensar en estas cosas aunque no consigo llegar muy profundo, sé que hay un método que a mi me evade, pero tengo mi sistema, un par de cosas claras, no creer en nada ni en nadie y las deudas se pagan aquí y ahora. Dios tendrá su momento de ajustar clavijas, pero los hijos de puta que se aprovechan de la necesidad de las personas deben recibir su parte, ellos y aquellos que les protegen - vender gente por partes - que bronca me da el solo recordar eso, no soy un santo, pero me gusta pensar que aplico la fuerza necesaria sobre las personas adecuadas, me pregunto, que haría la gente si se enterara de toda la mierda que pasa en los lugares donde la gente se disfraza de pura, seria y formal. Supongo que es bastante claro, un par de generaciones volvería muy bueno el negocio de los centros de salud mental y habrían incendios por todas partes.

Me dirijo al lugar donde está mi principal sospechoso, repaso mentalmente mi plan, dos tiros por cabeza, granadas para los vehículos, algo de explosivo plástico como llave maestra y Víctor para apurar el diálogo, después de todo, solo a lugares como estos llega volando la policía, ja! policías, son delincuentes uniformados, no todos pero si te dispara sin preguntar es uno de los malos.

Me verán llegar y lo haré a lo grande, después de todo perdí el factor sorpresa.

Fecha de publicación: 15/06/2023
Alejandro Ortiz Becerra - 2023