¡Hola!
Mi nombre es Carlos Alejandro Ortiz Becerra. Nací en la ciudad de La Paz, Bolivia, un 15 de marzo de 1976. Desde temprana edad adquirí la afición de inventar historias, la mayoría adaptaciones que llegaban a mí por medio de libros o la televisión, por no llamarlas plagios descarados. Solía cambiar los desenlaces en mi mente de niño, creando finales épicos. Como me hubiera gustado que finalizaran, descubriendo así un lugar donde yo decidía lo que sucedería.
Durante mucho tiempo, me limité a soñar, a esbozar ideas narcisistas, historias definitivas y totales disparates, epopeyas épicas que murieron sin salir de mi imaginación. Con el pasar de los años, algunos despojos retoñaron en mi cabeza y poco a poco revivieron, crecieron y sin darme cuenta, a la luz de ocasionales visitas, maduraron y volvieron de un prolongado olvido. Sus voces susurrantes me conminan a escribir y abrir ese portal para liberarlos de su tan prolongado cautiverio.
Es hora de dejarlos salir.
Este sitio es ahora mi escaparate, donde quiero compartir mis locas y retorcidas maquinaciones, intentos literarios donde destripo el idioma, masacro la razón e insulto la elocuencia y a todo el que se ofenda con ideas de un desconocido total. Es mi manera de levantarme contra las cosas que detesto y apoyar decididamente la única causa que debemos defender a toda costa: la vida.
Somos muy pocos y habitamos un solo planeta. A mi modo de ver, estamos en peligro de extinción y la única forma de sobrevivir como especie es dejar nuestro hogar y buscar nuestro sitio en las estrellas. El barrio pronto se nos va a quedar chico. Sé que no veré esos días, no apretaré hasta el alma cuando en una nave atraviese una atmósfera entre pedidos de auxilio o con jubilante expectación, pero usando mis poderes me adelantaré a ese gran viaje. Ya estoy imaginando el nombre de la misión y lo que podría ocurrir en alguna de las regiones remotas de un espacio que nos espera.
Soy padre, dibujante, programador, practicante de karate, curioso incansable, detractor del sistema, estudiante de la vida y coleccionista de un conocimiento que nunca usaré, pero que disfruto cada día como no se imaginan.
Mi familia no es muy grande, pero es todo lo que necesito para ser feliz. Mi trabajo está dedicado a todos ellos.
Siéntete libre de escribirme, criticarme, preguntarme, putearme si hace falta. La crítica siempre es bienvenida.
Si has llegado hasta aquí, te expreso mi mayor gratitud por dedicarme algo tan valioso como tu tiempo, espero de corazón que lo que encuentres en este sitio valga o haya valido la pena. Si es así, me doy por satisfecho.
Muy sinceramente,